El poder neuroprotector de los P.E.D.O.s

Recientemente, por casualidad, me he encontrado con una página en internet en la que han automatizado y comercializado la venganza de una forma un tanto curiosa. Si tenéis algún amigo/conocido/familiar/compañero/jefe que os esté molestando especialmente, en la página senndajart.com por un módico precio podéis enviarles una carta diciendo todo lo que pensáis de esa persona. La novedad es que ellos introducirán la carta y/o nota o lo que queráis enviar en un tarro que rellenarán con el producto gaseoso del procesamiento intestinal de una persona, que ha ser posible se haya hinchado a comer en restaurantes mejicanos durante al menos 3 días.

Jart

Tentado por la posibilidad de enviarle un preciado mensaje oloroso a una persona muy especial a punto estuve de comprar un maravilloso tarro maloliente, sin embargo, tras investigar profundamente el tema, he descubierto que quizás no sea el método de venganza perfecto.

Recientemente Sophie Le Trionnaire y colaboradores han publicado en la prestigiosa revista Journal of Medical Chemistry Communications el papel beneficioso que el sulfuro de hidrógeno, componente principal del Producto de Eliminación de la Digestion Olorosa o P.E.D.O. Al parecer este gas, que puede llegar a ser nocivo en dosis elevadas, previene el daño mitocondrial en células expuestas a pequeñas cantidades del mismo. Este hallazgo puede llegar a tener profundas implicaciones para el tratamiento de distintas enfermedades.

Tras sufrir un infarto cerebral, uno de los mecanismos principales de daño es el estrés oxidativo, que llega a dañar las mitocondrias conduciendo a la muerte celular. Dado que el número de neuronas que presentamos en el cerebro es limitado, limitar al máximo la muerte celular en esta u otras patologías podría conducir a una mejora en la calidad de vida de los pacientes. En este interesante artículo del cual recomiendo su lectura, utilizan un compuesto donador de sulfuro de hidrógeno (AP39), que protege a las células del estrés oxidativo mediante la liberación controlada de dicha molécula.

PEDO

Este compuesto no es el primero en ser probado como agente protector celular y para los más interesados en descubrir el potencial terapéutico de los PEDOs os recomiendo la lectura de esta revisión.

Sin más os dejo, mientras sigo en mi búsqueda de nuevos e interesantes métodos de venganza, con una reflexión, probablemente el acto reflejo de oler bajo las sábanas los efluvios producto de la digestión no sea un hecho remanente de las infantiles fiestas de pijama, sino probablemente un reflejo conservado evolutivamente que habrá permitido al ser humano superar muchas enfermedades. Así que esta noche no sintáis vergüenza y respirar profundamente ese maravilloso a la vez que maloliente agente curativo, el PEDO.

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