Buscando a Dios Desesperadamente

Hola niños y niñas apasionados por la ciencia. Hoy desde el rincón científico de lo absurdo os traemos la primera parte de una “duología” acerca de la resonancia magnética funcional y su posible uso para dar respuesta a preguntas que han inquietado al ser humano desde el principio de los tiempos.

La pregunta que trataremos de contestar hoy es: ¿Existe Dios?, y si existe, ¿Cómo puedo ponerme en contacto con él?

Ha sido en 2006 cuando salió publicado un artículo científico en la revista Neuroscience Letters en el que Beauregard y Paquette si bien no dan una respuesta tajante a la posible existencia de un ser divino, sí indican la posible localización física del órgano mediante el cual Dios se comunica con los mortales.

La técnica que utilizan para tratar de descubrir algo tan revelador e importante para el ser humano es la resonancia magnética funcional


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Para aquellos niños y niñas que no sepan exactamente de qué se trata, las técnicas de imagen de resonancia magnética (MRI) utilizan un imán extraordinariamente potente, para generar imágenes gran resolución, entre otras cosas,  de distintos tejidos. Harían falta unos 2000 imanes de nevera para generar un campo magnético tan potente como el de los escáneres de MRI. Estos imanes superpotentes son extremadamente sensibles y permiten detectar pequeños distorsiones en los campos magnéticos.

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El cerebro es un órgano que consume fundamentalmente glucosa. Debido a la falta de mecanismos de reserva energética en el cerebro, éste necesita un aporte continuo de sangre, que transporta la glucosa necesaria para el correcto funcionamiento de este órgano tan importante. El cerebro consume diariamente unos 120 gramos de glucosa, lo que corresponde a un suministro calórico de 420 kcal o el 60% del consumo calórico del cuerpo en estado de reposo.

En cada momento aproximadamente un 10-15% de nuestro cerebro se encuentra activo. Este hecho que se ha mitificado en cientos de libros y películas como la fuente de un posible aumento de las capacidades humanas (como referencia una de las últimas películas de la espectacular Scarlett Johanson “Lucy”) es un hecho erróneamente interpretado. La naturaleza es conservadora, y todo nuestro cerebro tiene una función. Pero al igual que los millones de transistores que forman un procesador de un ordenador no se encuentran activos en un mismo momento, lo mismo ocurre con el cerebro humano. La activación simultánea de todas nuestras neuronas no solo no nos proporcionaría superpoderes (lo siento mucho niños y niñas, nada de mover las cosas con la mente o leer los pensamientos de nuestros amigos/as) sino que sería extremadamente peligroso, entre otros efectos, la temperatura cerebral podría subir peligrosamente debido al incremento metabólico.

Cuando se activa un área cerebral ocurre un aumento del metabolismo a nivel local. El consumo de oxígeno en éste área hace que brevemente en esa zona la hemoglobina (la proteína encargada del transporte de oxígeno) pase de oxihemoglobina a desoxihemoglobina. La MRI es capaz de detectar las pequeñas distorsiones en el campo magnético producidas por este cambio, lo que nos permite inferir qué área de cerebro está siendo activada. Este tipo de imagen se denomina BOLD (Blood-oxygen-level dependent contrast imaging).


fMRI_04Y así, después de aprender un par de hechos curiosos acerca del funcionamiento del cerebro y de la resonancia magnética, es como volvemos al tema importante que nos ocupa, el cómo Dios se comunica con los mortales. Y es que los chicos que investigan con estos aparatos han sido tan inteligentes que  se han dado cuente que la MRI es capaz de detectar estos cambios en el cerebro debido al deferente consumo metabólico. Por lo tanto, ahora estas máquinas son capaces de “leer” nuestros pensamientos (todavía hay esperanzas para los telépatas frustrados) o mejor dicho, examinar las regiones de nuestro cerebro que se activan en un momento dado, cuando ejecutamos una tarea mental concreta.

Y así volvemos a nuestros amigos Canadiense y su inquietud por descubrir qué parte de nuestro cerebro procesa las experiencias místicas.  Estos investigadores decidieron utilizar para la búsqueda de esta “línea directa” con Dios a 15 monjas Carmelitas que se prestaron gustosamente para realizar este experimento.

fMRI_02El desarrollo experimental consistía en someter a cada una de las monjas a tres paradigmas mientras adquirían las mágicas imágenes BOLD. En primer lugar obtenían una línea base de actividad cerebral pidiéndole a los sujetos que no pensasen en nada. A continuación se les pedía que recordasen y reviviesen el momento más intenso de conexión con otra persona que pudiesen recordar, este sería el grupo “control”. Y a continuación se les pedía que recordasen y reviviesen el momento más intenso de unión con Dios que pudiesen recordar, a este grupo lo denominaron grupo “místico”.

El motivo para no realizar la técnica BOLD mientras Dios estaba en contacto directo con las monjas fue que éstas aseguraron que Dios no siempre contesta cuando se le llama, así que no podían provocar esta experiencia bajo demanda, sino que Dios se manifiesta cuando él lo considera oportuno.

Sin embargo, las áreas del cerebro que se activan al recordar ambos eventos son diferentes. Y ¿qué áreas del cerebro se iluminan bajo la resonancia cuando tenemos una experiencia religiosa?

  • El caudado: sería el responsable de los sentimientos de felicidad y amor incondicional subyacentes al contacto con una realidad espiritual.
  • La activación de la ínsula estaría relacionada con las reacciones somatoviscerales derivadas de una experiencia mística.
  • Las distintas regiones de la corteza que se activan serían las responsables de percatación del estado emocional que ocurre al contactar con Dios.
  • La región parietal se activaría durante la experiencia religiosa dando lugar a la impresión por parte del sujeto de ser absorbido por algo más grande que sí mismo.

fMRI_05En definitiva las áreas que se activan tras una conexión directa con el creador, serían las responsables de la percepción de un amor incondicional, y de la proyección visual a nivel mental de un ser superior, es decir, de la imaginación de un ser que nunca hemos visto.

Sin duda niños y niñas ávidos de conocimiento, un tema muy interesante y que si bien no confirma la existencia de un ser divino, sí refleja que a nivel cerebral es posible determinar las regiones que se encargan de la percepción subjetiva de Dios. Un primer paso para lograr demostrar la existencia de un ser tan elusivo.

Este tipo de artículos, sin embargo, sacan a la luz uno de los problemas más importantes que tiene esta técnica. Los resultados son tan relevantes y espectaculares, como lo sea el paradigma utilizado durante su realización. La incapacidad de las monjas de contactar con Dios cuando se les pide sin duda deja la validez del estudio un tanto coja. Es sin embargo un artículo divertido y un tanto sensacionalista sin duda recomiendo su lectura. Encontrareis un link al artículo original al final de este reportaje.

Dejo abierta la discusión acerca de la validez de este tipo de estudios así como la interpretación de sus resultados, y sin más me despido hasta la segunda parte de esta duología acerca de la resonancia magnética funcional.

Nos vemos niños y niñas en el próximo capítulo titulado “The thinking Merluza”.

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